Coche, coche, coche…

Coche, coche, coche…

Corrían los años 50’s  y por la calle 6  pasaban muy pocos vehículos, era perfecto para que esa calle pavimentada se convirtiera en campo de béisbol o cancha de fútbol o espacio para jugar «burro 16 o castigado», «encantados» o «chicote escondido», «quemados» o «escondidillas»  y hasta guerra de cerbatanas ( de papel, con hojas de la revista «Life» o «Mecánica Popular» ) ¡de azotea a azotea !

Vivían en la cuadra  (el barrio) familias, todas muy conocidas: «Los», Menéndez Isaías, Herrera Betancourt, Morató, Juacho y su tía Margarita, Anita Suarez (dueña de «El Taquito»),  Díaz Rodríguez  (que emigraron a Xalapa) y en la esquina con la Av.  3 estaba una «carnicería de los Pulido», contra esquina estaba «la Violeta».

En frente recuerdo que se construía un Edificio de don Ricardo Regules, junto estaban los Trujeque (señora de «los tamales») por esa parte de la calle no me gustaba caminar ya que en la ventana había un loro muy escandaloso; seguía Lourdes Valiente, Los  Zumárraga, doña Sabina ( siempre con una pañoleta en la cabeza ) con Carmelita y su hijo Manuel, » Las Mariquitas ( Clarita y Mariquita), ellas daban de comer, junto había un portón que estuvo cerrado por muchos años hasta que el Sr.Albo construyó unos departamentos al centro de la manzana, los Bragado, Polo Marure con su mamá y su abuelita, las «Melas»  (Dulce su hijo Enrique, Mela, su hermano y su mamá) ellas eran las que cosían a gran parte de la sociedad cordobesa de aquel entonces. En la esquina, arriba de «El Taquito» , los Brindis.

Todos nombrados de manera coloquial ya que ahí moraban profesionistas, médicos, contador, etc, etc., pero es que en esos tiempos ¡éramos una Gran Familia !

Los  hijos, «de las edades», salían a jugar (además de los entretenimientos mencionados) no faltaba «las canicas», «trompo», «balero», «yoyo», «hula-hula» ( ellas ) o cambiar barajitas del álbum en turno.

En algunas ocasiones se organizaba  «función de títeres» de ello se encargaba mi hermano Marco Antonio, Tere creo «de las palomitas» y  «agua de limón»  (éso apenas lo recuerdo) Guty proyectaba películas en 8  . Lo que tengo más presente es que bajaran a jugar  mis hermanos Guty y Rodrigo, digo bajaban porque nosotros, Los Ros Martínez, al vivir en el número 105 estaba en altos, arriba del edificio donde en la parte baja lo primero que recuerdo era una «incubadora de pollos».   Posterior eran las oficinas de «Gas de Córdoba» y luego llegó Chara Manzur con la «Distribuidora Renault» para que dieran paso a quien por muchos años estuvo ahí «Delta»  ⚡️( taller de electricidad industrial ) éste se pasó de la acera de enfrente ( Edificio «El Mirador» de los Salazar),  estoy hablando del crucero de la calle 6 con Av. 1.

Contra esquina de donde era la casa estaba «La Nueva  Lucha» de los Poiner, ( se escuchaba más de 10 veces la misma canción, recuerdo «Reloj» de Cantoral o » Estoy en el Rincón de una Cantina»); en ese lugar, años más tarde, Doña Florinda Flores reuniendo $$ y viniendo de a media cuadra sobre la Av. 1 fue a construir «La Navidad» lugar de regalos y papelería. Decían que era ahí donde «Los Reyes Magos» visitaban  antes de cada  «6 de enero» (siempre estuve atento pero nunca logré verlos, yo creo que me contaron mentiras cuando era niño, ¡qué inocencia la mía de creerle a otro niño de mi edad y «qué equivocado estaba Manolo»!

«El Taquito» me trae unos recuerdos extraordinarios al olfato, vista y paladar, de ahí comía los tacos más ricos que añoro tanto … Ufffff

No se me olvidara esas tardes que mi hermana Tere me decía :

» comemos unos taquitos de sesos ?» Yo muy pequeño atravesaba la calle, con mucha precaución. Cuando llegaba, normalmente era el primero, ponían la manteca nueva en el comal grande de lámina para freír ( parece que lo estoy viviendo) ¡ qué delicia ! …

Pues ya recorrimos la cuadra de ambas aceras y te diré: casi todo lo que te cuento lo veía por la ventana ya que, por padecer asma, yo no podía bajar sobretodo cuando había «norte» con ese chipichipi característico de la Región.
Veía, observaba y hasta  me divertía de verlos jugar.

… Y cuando a pleno juego, se escuchaba a Manola, la mamá de Polo, gritar…coche, coche, coche !!! y se escuchaba un silbato que hacía sonar  Manola… venía un auto más o menos a 5 kms./h. ( éso era veloz)

» había que parar el juego » y dejar pasar el coche por la calle 6 entre avenidas 1 y 3 en ambos sentidos.

Recuerdo que durante  el día la puerta de casa y las ventanillas del auto permanecían abiertas…ésto  hasta los 60’s.
¡ qué seguridad vivíamos !

A la casa recuerdo que llegaba el lechero a caballo y con lo cántaros. El basurero ( Aurelio ) con un tambo de metal en un diablito.

Todos los días por la tarde el repartidor de pan en un canasto grande que se ponía en la cabeza… «el pannnnn».

Los Jueves una joven con una caja de cristal ofreciendo, después de comer, los dulces ( «macarrones», «jamoncillo», «cocadas», «limones o naranjas rellenas», «frutas en dulce…Éstos, con los años, tomaron fama y se instalaron afuera de «Casa Aiza/Zapatería México», entonces había que ir a ellos, los famosos, ¡»Dulces de Don Pedro»!

También por ahí pasaban gritando » totopos de coyol» u otro, con un bote de metal  (en la tapa una manivela para darle vuelta) y saber cuántos churros de harina horneada o abanicos le tocaba a uno.

En la esquina se instalaba después de la salida de la escuela «Cantonal»  y «la ESBAO» el cacahuatero ( m… ) que se caracterizaba por doblar sus mangas cortas ofrecía sus ricos cacahuates en típicas bolsitas de celofán.

Todas los sábados a media tarde tocaba una persona  mayor para repartir «La hojita».  publicación de el domingo con el Evangelio. Esporádicamente tocaban a la puerta el reparto a domicilio de la medicina que venía de «la Botica»,

también de vez en cuando aparecía El Ropabejero y como niño cuando no obedecías, mamá te decía:  «pórtate bien que por ahí viene el «Robachicos» ¡ése nunca lo vi tampoco !
Una vez al año aparecía un señor en la calle con un oso y una larga y fuerte cadena así como una escalera, se juntaban los vecinos y transeúntes, se hacia un círculo y el con un pandero cantaba  «Qué baile el Oso, qué baile, qué baile»

Lo que sí vi, desde el balcón por el lado de la avenida 1, cuando llegaba a la ciudad el «Circo Atayde»    desfilando con animales y artistas para motivarnos a ir, ya fuera en el «Ruperto S. García» o atrás de «La Automivilística».
Esa fue la calle 6 entre avenidas 1 y 3   finales de los 50’s y principios de los 60’s, ante mis ojos, lógico cada uno de mis hermanos contaría sus vivencias diferentes….. ¡éstas, fueron las mías!

¡Tiempos que se fueron y nunca, pero nunca volverán !

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