«Honor a quien Honor merece»… Gastando Zapatos

"Honor a quien Honor merece"... Gastando Zapatos

Vivía yo en una pensión de estudiantes, en la calle de Atlanta 147 colonia Noche Buena (mejor conocida como Nápoles) al sur de la Ciudad de México (que hoy resulta céntrica). La casa estaba ubicada a unos metros de la «Plaza de Toros México» y el «Estadio De la Ciudad de los Deportes» hoy «Estadio Azul».

Viviendo en aquella casa llegó procedente de Vigo España Isaac Posadas, pintor de profesión, cargando unas muletas debido a su parálisis en las piernas y una mochila con unas «tintas» así como papel especial dentro de ella.

Yo estaba por finalizar mis estudios universitarios y él en aquel «morral» también traía una serie de ilusiones por conocer el Continente Americano en especial la llamada «Tierra de los Aztecas».

Diariamente recorría «la Capital», regresaba a sentarse a la mesa del comedor y relataba su experiencia, yo siempre atento a sus vivencias..

«hoy conocí una maravilla : El Museo del Virreinato»,

«hoy conocí una iglesia, junto a una «torre» («la Latino») y dentro de ella unas pinturas muy interesantes,

«hoy conocí …»

y así  relataba lo que iba descubriendo y apreciando.

Un día me dijo:

«esta semana voy a pintar; quiero plasmar mucho de lo que ha acumulado mi cabeza en este lado del Atlántico.

Compró pinturas y todo lo necesario hasta que llegó la fecha que había previsto para empezar su trabajo, para plasmar sus ideas, sus conceptos, su creatividad.

Yo estaba con él cuando «botó» las muletas, se tiró al piso, acomodó las cartulinas y empezó (me pareció a mí) a «echar la pintura sin ton ni son». Yo no perdía detalle de sus movimientos pero pensaba que, francamente, «nos estaba tomando el pelo». En ese momento, con aquella pintura regada sobre tanto papel, no entendía el para qué de todo «su cargamento» desde Galicia…..

Un sábado fuimos al «Museo de Arte Moderno» localizado en «Paseo de la Reforma» dentro del «Bosque de Chapultepec», se había anunciado una exposición de un famoso pintor holandés, al llegar ahí y ver las largas colas me comentó:

«vamos a otra sala, a ese tío ya lo conozco»

«veamos ¿qué más hay?…»

Llegamos a donde estaba la obras de «José María Velasco»; empezamos a recorrerla a su manera, yo tenía curiosidad de saber qué opinión le merecía hasta que me dijo categóricamente:

» joder Luis Eduardo:

¿quién es este tío?.

¡Es extraordinario, qué fuerza, qué definición, qué calidad!

…aquél por quien esperan tanto, «mi conocido» de la «exposición temporal», no tiene nada qué hacer con este pintor espectacular.

Isaac:

¡este artista es José María Velasco!

(«pintor mexicano considerado el máximo exponente del paisajismo) …

¡»Claro joder,es impresionante»!

Al salir del Museo todavía no entendía los comentarios de Isaac sobre el maestro José María Velasco, después de haber visto pintura  esparcida por doquier en sus cartulinas.

Isaac presentó exposiciones en México y mi hermano Rodrigo Alfredo ( con quien hizo una cercana amistad ) lo convenció de ir también a Córdoba. Ahí conoció al polémico pintor Miguel Tress, a quien definió como un artista con gran intensidad y energía pero incomprendido y rechazado en su propia «tierra» (me pareció que hablaba de sí mismo).

Isaac regreso a España meses más tarde.

Me dejó un autorretrato que conservo y que me recuerda su propia personalidad

Terminé mi carrera y emprendí un viaje al «Viejo Continente» en 1977 junto con mi querido amigo y condiscípulo Octavio Pérez uniéndosenos, a finales de julio, su hermano Toño.

Llegamos hasta Vigo para visitar a Isaac en un «Renault» rojo 4L, mejor conocido como «cuatro latas». Llamamos a la puerta de su casa y abrió la mamá.

Ya sentados todos la señora nos preguntaba:

cuéntenme de m’jo en México, porque él no me ha querido platicar. Isaac la interrumpió:

«Madre

¿qué quieres que te cuente?:

¿que, en la Ciudad de México me subía a una «ballena» luego bajaba y me subía a un «delfín»….?

(así se les llamaba a algunos autobuses del transporte público)

Dirías:  ¡»te haz vuelto loco»!

¡Todos no reíamos de la ocurrencia!.

Salimos de ahí y me dijo:

Luis Eduardo tú que me acompañaste en muchas de mis andanzas en México quiero mostrarles mi «estudio».

Estaba ubicado en un segundo piso (paradójicamente para él que, como dije, utilizaba muletas).

Empezó a mostrarnos sus cuadros:

muchos grandes, todos reclinados en las paredes.

Eran varios cuarto divididos en diferentes épocas, diferentes etapas de su vida como pintor.

Desde los «típicos bodegones», «cuerpos humanos», «paisajes», «pintura tradicional y conservadora», «cubismo» hasta llegar a «las tintas» (que fue lo que yo describí como que «echaba la pintura sin ton ni son»).

Fue entonces cuando «me cayó el veinte», cuando comprendí que era todo un proceso, que atrás de «las tintas» había un largo camino a través de la pintura. Ahí entendí al paisajista Velasco, ahí le di valor a Miguel Tress y mucho más a Isaac Posadas…. Recordé como uno de mis hermanos, Juan José, que platicaba mucho con él, lo supo valorar sin necesidad de conocer su «obra» en Galicia.

Saliendo de ahí nos fuimos a comer unos mejillones  y»vino del Ribeiro» a un bar donde se acostumbran tirar las conchas al suelo entre aserrín.

Con Isaac recorrimos las cuatro provincias de Galicia:

La Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra. «Las Rías Bajas».

«las Altas», ( «la iglesia de Conchitas en la Toja», «La Catedral De Santiago», «las calles de La Coruña», «El Barrio de estudiantes de Lugo» y hasta un «monumento en el Ferrol»), entre tantos sitios.

Degustamos de su exquisita y famosa gastronomía ( pulpos a la gallega, caldo gallego, mejillones, empanada gallega… sin faltar su famoso postre de «tarta De Santiago» ).

Así anduvimos por la tierra del abuelo de Alberto Cortés recordando su canción y degustando vinos «Albariños» .

Un dato significativo es que cuando Isaac y yo transitábamos  la ciudad de México, él decía:

«caminemos Luis Eduardo para «GASTAR SUELAS».

Yo gastaba las suelas y él las «gomas» de sus muletas

…entonces transformé su dicho para darle nombre a mi «blog»:   «GASTANDO ZAPATOS»

(ya que en algunos países de habla castellana no utilizan el término «suelas») …

..en honor y reconocimiento al arte y valor de mi amigo:

¡Isaac Posadas!

 

«Honor a quien Honor merece»

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