“Petra, Jordania: La Ciudad Rosa del desierto”

"Petra, Jordania: La Ciudad Rosa del desierto”

Así como hay países en  los que viajo a “mi entender” y necesidades hay otros que, por diversos motivos, sólo lo hago a través  de operadores turísticos receptivos (“tour operador”)
como fue a Israel, Jordania y otros más.
Salimos los cuatro compadres, Octavio-Laura y Dolores y yo, de Tierra Santa (viaje ya relatado anteriormente). Coordiné al operador israelí con el jordano para cambiarnos de transporte en un lugar bajo el nivel del mar (atrás del “Mar Muerto”) justo en la frontera de ambos países.
Era muy temprano, antes de asomarse los primeros rayos del “astro rey”.
Subimos a un auto con “placas” jordanas de marca conocida pero por los años de “traqueteo” bien podría clasificarse, tanto el vehículo como sus típicos ruidos, en los denominados “clásicos”….. aún así cumplía “su cometido”.
Cuando tomamos camino con dirección a Ammán ya “había aclarado”,
lo que no se veía era vegetación ya que la carretera atravesaba el desierto,
una experiencia diferente para nosotros que fue interrumpida por la exclamación del “guía/conductor”:
¡”un accidente”!
¡”un accidente enfrente”
¡”acaba de suceder”!
¡Sólo se advertía una enorme polvareda !
Se detuvo a pocos metros del accidente y nos pidió, como medida de seguridad, no apartarnos del coche.
Él bajó para saber qué había sucedido.
Aunque no pudimos ver la escena todavía tengo grabados los gritos y lamentos de desesperación y dolor que, en su idioma, escuchábamos. Nos fue imposible prestar el auxilio que hubiéramos querido ya que el guía fue tajante en sus instrucciones de no movernos, además de considerar su cultura, usos y costumbres tan diferentes a los nuestros.
Con todo y que fue un accidente automovilístico, al cabo de los años comprendí las estrictas medidas de seguridad a los turistas dado el terrorismo imperante en aquellas latitudes del Medio Oriente.
Más adelante el chofer se bajó a pedir auxilio, comentándonos que en el auto venía
¡una familia con 6 integrantes ! Dijo que tal vez el percance se debiera a la nevada que, por primera vez, había caído ese  invierno ya que no se tenían antecedentes de un fenómeno meteorológico similar en esa zona del país.
Lo sucedido dejó en nosotros un sabor amargo.
Pasamos la capital de Jordania por un costado de Ammán y continuamos al sur del País; como era la hora del desayuno, pese a nuestro “desgano”,  nos detuvimos en “un parador” para tomar café y panecillos.
¡El viaje se nos hizo eterno hasta que, por fin, llegamos a nuestro destino!
(ubicado a medio camino entre el Mar Muerto y el Mar Rojo).
“la  increíble locación de “Indiana Jones y la Última Cruzada”:
“PETRA” La espléndida capital de los nabateos” (o la “Ciudad Rosa del Desierto”).
Nos bajamos en un muy rústico estacionamiento para luego subirnos a unos caballos que nos dejarían en el angosto cañón donde accedimos, a “El Siq (la entrada principial a la antigua ciudad de Petra)…..El estrecho desfiladero serpentea a lo largo de 1,2 km para desembocar en las ruinas más elaboradas de Petra, Al Khazneh” (o “El Tesoro”) de ahí “a pie” montaña adentro donde nos sorprendieron unas enormes y altísimas paredes de terracota cuyo cauce o lecho de un río era el canal natural por el que circulaban las aguas que surtía a los habitantes de esa región siglos atrás.
Al frente excavadas en la pared nos encontramos grandes edificios todos labrados en las mismas rocas del valle, con sus majestuosas columnas, fachadas esculpidas y figuras en relieve que nos dejaron ¡”boquiabiertos”!
Por zonas se podía apreciar dónde se habían ubicado los edificios administrativo, religioso, comercial y las zonas habitacionales.
“PETRA”:
“Ignorada durante siglos inmersa en su extrema soledad, recóndita, hermosa, fascinante… Ciudad perdida entre un laberinto de montañas, las cuales a su vez están perdidas también en medio de un desierto…”
Declarada “Patrimonio de la Humanidad” por la Unesco en 1985, “Petra es uno de los sitios arqueológicos más célebres del mundo, en el que se mezclan las influencias de las tradiciones del antiguo Oriente y las de la arquitectura helenística”.
Una de “las siete maravillas del Mundo Moderno” pero, se dice que, fue “el Séptimo Arte” el que la dió el empujón turístico definitivo.
¡Innegablemente caminamos y “gastamos zapatos en serio!
Dolores siempre me ha dicho, en sentido figurado,
“que a ella no le gusta desandar lo andado”
Así mismo yo en “Turismo” trato de aplicarlo literalmente es decir:
“evitar que el viajero utilice el mismo camino de ida que de vuelta”
pero ¡”Petra” es la excepción pues la ruta de ingreso es la misma que se utilizará para”gastar zapatos” al regresar!
… y después ya con hambre pudimos saborear la comida árabe con el rico “pan a la leña” o “pan beduino” elaborado con harina de trigo, sal y agua, como el que comían los habitantes de aquel ¡místico lugar!: …
“PETRA”

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