“Waffles", chocolates, cerveza... y ... ¡Diplomacia ! Bélgica.

“Waffles», chocolates, cerveza… y… ¡Diplomacia! Bélgica

Llegamos un viernes por “Brussels Airlines” aterrizando en el aeropuerto de la «Capital de Europa»:
(ya que es el asiento oficial de las principales instituciones de la Unión Europea»
al igual que la Capital sede de la
«Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)» )
…BRUSELAS
A esa Capital llegamos por primera vez y con mochila al hombro, mi hoy compadre Octavio y yo,
vía la «Estación Central de Ferrocarril»… hace la «friolera» de 42 años.
Hoy nos hospedamos en un departamento,
…aquella vez en un “young hostels” (albergue juvenil).
Aunque era de tarde cuando aterrizamos, estaba completamente oscuro.
«Los papeles se cambiaron» porque ahora era yo quien acompañaba y se dejaba guiar por mi hijo mayor que con entusiasmo, dinamismo y arrojo ha seguido mis pasos en el tema del «Turismo»
Subimos a un auto rentado y con el famoso «waze» conectado a la pantalla del vehículo,
escuchaba a ratos la misma voz de la «operadora» española que me dirige en México,
a ratos hasta “el panda show” y de repente algún programa en lengua «Nederlandse»
Con vías de comunicación bien señaladas cruzamos la ciudad hasta el “Airbnb»
(«el portal para alquiler privado de casas y habitaciones entre particulares»)
donde nos esperaba un hombre joven con la llave y la información sobre el movimiento de aquel moderno departamento.
«Pan comido» para los que están «al día» con la tecnología yo, mientras tanto, probaba y repasaba los botones de luz así como abría y cerraba las cortinas, algunas funciones eran por sensores;
son las denominadas: «casas inteligentes».
En estas situaciones es válido decir: «el que no sabe es como el que no ve»
(sé que muchos de mis lectores contemporáneos lo entenderán a la perfección ¡JA!)
En fin …
Con el «wifi» en sus celulares a los pocos minutos ya habían ubicado un «restaurant» de comida regional a sólo dos cuadras de donde nos encontrábamos. Nos dio la bienvenida una joven etíope muy amable y hablando algunas palabras entre español e inglés pudimos saborear unos ricos platillos de «la cocina belga».
De ahí nos regresamos para «caer rendidos» en nuestras camas con
«colchones de espuma con memoria»
(«muy recomendados debido a su capacidad para adaptarse al cuerpo, lo que reduce significativamente los puntos de presión, mejora la circulación sanguí­nea y proporciona un sueño superior»)
Al día siguiente a las 8:00 acudimos invitados por unos amigos, a desayunar a un restaurant cuya particularidad era prepararse cada quien su «belgium waffle (wafle).
¡Ufffff el resultado fue extraordinario!
(me acordé de Dolores ya que generalmente, cuando salimos a desayunar, pide «waffles» al estilo norteamericano)
yo les vertí diferentes clases de miel (siropes) de deliciosos sabores ¡mmmmm!
Cinco a bordo del vehículo con mi hijo al volante salimos de Bruselas con dirección a «Brujas».
Platicábamos animadamente en el momento en que uno de ellos interrumpió la conversación para elogiar la manera de manejar de
«el conductor»
-«¡Qué bárbaro Luis Eduardo, qué bien manejas!»
-«Cuando te quedes sin «chamba», búscame en México»
¡Todos reímos!
Continuó:
-«¡Las carreteras muy transitadas, con agua/nieve en el camino y todos a altas velocidades!»
En poco tiempo llegamos a nuestro destino.
Nuevamente se escuchó la voz engolada que entre broma y en serio dijo:
-«Señores ya estamos entrando al «Casco Antiguo de la Ciudad»,
amárrense los calzones aquéllos que no conozcan”…
-«¡Se les van a ir al suelo!»
Dejando el vehículo en un “P”(estacionamiento) nos dispusimos a “gastar zapatos” caminando entre «canales» y «calles peatonales» de hace varios siglos; se notaba la pátina del tiempo y el musgo de la humedad. Visitamos algunas zonas de atención a turistas locales pudiendo apreciar en ellas ¡la ambientación y el buen gusto!
Construcciones medievales, plazas y calles todas de adoquín, «ríos de gente»;
gran cantidad de locales exquisitamente decorados ofreciendo chocolates;
la mayoría dando a conocer la antigüedad de su marca y por ende su «linaje»:
algunos de 1900’s, otros de 1800’s y vi algunos de 1700’s.
Fue así como continuamos «gastando zapatos».
Hicimos un alto en un lugar de «waffles» y chocolate en taza:
sirven la leche caliente y dependiendo el gusto ofrecen un cubo de chocolate insertado en una varita de madera para introducirlo y moverlo hasta lograr la consistencia deseada, que acompañado del «dichoso» waffle aquéllo es una explosión de sabor en la boca.
Luego ellos con el «waze» y yo con mi folleto llegamos al «Museo del Chocolate».
Los belgas muy orgullosos de lo que han desarrollado en «la industria del chocolate» a través de los siglos.
Después del «museo» (ya enfriando) nos metimos en un «restaurant» que parecía para lugareños cuyo platillo típico eran los mejillones
(reconocidos en las «Costas del Norte de Bélgica» y los Países vecinos.)
No podía faltar un plato de quesos que, junto con los chocolates, son famosos y exportados «a lo largo y ancho del mundo»,
además de otro de sus «productos estrella»: «la cerveza».
Dada la premura de tiempo nos quedamos sin la acostumbrada «sobremesa» tipo México, ya que parte del grupo tenía que tomar su avión de regreso a sus respectivos lugares. El resto nos fuimos a dejar el auto al depto. y en su lugar tomamos otro de los servicios «del momento»:
el «uber»
..éste nos llevó a “La Plaza Luz” («La Grote Markt») ¡la conocí con ese nombre!
Hoy se identifica como:
¡“La Gran Plaza” y es que es bella de día pero de noche es espectacular!
«declarada «Patrimonio de la Humanidad» por la UNESCO»

«La Grand Place es el teatro más bello del mundo»

Jean Cocteau

Buscando un Restaurant pasamos por el «Museo de la Ciudad de Bruselas» (un hermoso edificio llamado «Casa del Rey»)
donde saboreamos, a pocos metros, una cena con muy rica cocina.
¡Bien abrigados, seguimos «gastando zapatos» por esas calles peatonales de la Capital belga, con gorra, bufanda y guantes!
Pedimos el «uber» y en poco tiempo estábamos escuchando música, charlando, saboreando otra variedad de «cerveza belga» y disponiéndonos a descansar…
Al día siguiente (domingo) fuimos los primeros en entrar al restaurant «Le Table»
(contiguo a donde parábamos) para desayunar..
En «uber» llegamos a la «Estación Central» donde abordamos el autobús para hacer el «recorrido por la ciudad».
Durante las dos horas que dura este «tour» nos detuvimos para conocer el «Atomium»:
«estructura de 102 metros de altura que representa un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces y
que se ha convertido en un auténtico sí­mbolo de la Capital de Bélgica»
También nos metimos al “museo del Diseño” que además de resultar interesante nos sirvió de refugio para mitigar el frío producido por la lluvia y el fuerte viento.
Nuevamente «se nos atravesó un carrito de waffles » («food truck») y claro que no desperdiciamos «la oportunidad» de «darnos un gustito».
De vuelta al depto. para subirnos al auto rentado y de ahí (con ayuda del «waze») dirigirnos a «la Planta Cervecera» de la:
«Stella Artois» (asentada en la ciudad de Lovaina) y �que data de 1366.
En esta ciudad se encuentra «La Universidad Católica de Lovaina» («UCLouvain»)
«la más grande Universidad de habla francesa fundada en el año 1425, siendo una de las Facultades más antiguas del mundo»
Mi hijo mayor con quien hice este viaje (como ya lo mencioné)
fue bautizado por el Pbro. Efrén Neri (antiguo amigo de la familia) entre cuyos méritos se encuentra el que siendo de extracción muy humilde logró superarse de tal manera que pudo realizar sus estudios superiores en esta célebre «Casa de Estudios».
Para él mi reconocimiento, admiración y respeto.
Volvimos después de haber realizado «el Tour de la Cerveza»
(agendado con anticipación desde México);
para mí es la cuarta visita a una «Fábrica de Cerveza 🍺».
Regresamos al «centro histórico»; ahora los zapatos además de «gastados» estaban mojados, pero la maleta repleta de vivencias amén de algunos pequeños «souvenirs» (recuerdos).
Después de cenar hicimos la visita obligada al «Manneken Pis» y «Jeanneke Pis» los llamados «Niño y Niña meones» ubicados cerca del restaurant.
De ahí al departamento «hacer maletas», bañarnos, descansar un poco,
(ya que la hora programada para dejar el departamento era a las 4.00 am)
abordar el avión y ¡»Adiós Bélgica»!

*”La vida es como son los viajes:
no es lo que uno vivió , sino lo único que uno recuerda y cómo lo recuerda para contarlo»�*.
Gabriel García Marquez

*Nota: Algunas imagenes fueron recolectadas de internet, el objetivo es representar con dichas imagenes lo escrito, ya que no siempre me es posible utilizar imagenes propias debido a su antigüedad o calidad de las mimas.

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